El Premio Layna Serrano de 2025, recayó en un colegiado del ICOMGU
José Antonio Martínez Pérez, colegiado del Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Guadalajara, ha sido galardonado con el Premio Provincia de Guadalajara de Investigación Histórica y Etnográfica “Francisco Layna Serrano” 2025, convocado por la Diputación de Guadalajara, gracias a su trabajo “La sanidad y la beneficencia en Guadalajara en tiempos de guerra”. El reconocimiento pone en valor una investigación que profundiza en un periodo decisivo de nuestra historia reciente y lo hace desde una perspectiva especialmente necesaria: la de la atención sanitaria, sus recursos, sus protagonistas y sus consecuencias sociales en la provincia durante el conflicto de 1936 a 1939.
El premiado es, además, una figura muy vinculada a la memoria y la investigación médica de Guadalajara. Fue autor de la Historia del Colegio de Médicos de Guadalajara, y también responsable y promotor de la Asesoría de Investigación del ICOMGU, impulsando desde el ámbito colegial y profesional iniciativas orientadas a preservar y estudiar el legado sanitario de la provincia. Este nuevo galardón, por tanto, se suma a una trayectoria que combina práctica clínica, docencia, investigación y una clara vocación por el análisis histórico de la medicina y sus instituciones.
En cuanto a su perfil profesional, José Antonio Martínez Pérez es licenciado y doctor en Medicina, especialista en Medicina de Familia y Comunitaria, máster en Salud Pública y diplomado en Sanidad. Durante su actividad profesional, ejerció como tutor de Medicina de Familia y Comunitaria y fue profesor asociado en la Facultad de Medicina de la Universidad de Alcalá de Henares. Asimismo, formó parte de la Comisión Nacional de Medicina de Familia y de la Comisión de Investigación del Hospital Universitario de Guadalajara, lo que reforzó en ese periodo su papel como referente en el cruce entre asistencia, docencia e impulso científico.
Su trayectoria investigadora es extensa: cuenta con más de 60 publicaciones científicas y más de 40 comunicaciones y ponencias en congresos nacionales e internacionales. A lo largo de su carrera ha recibido diversos reconocimientos, entre los que destacan el Premio Beltrán Baguena al mejor artículo original en la Revista Española de Geriatría y Gerontología (2000), el Primer Premio de Investigación Médica de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha (2010) y el Premio Semergen al mejor artículo original publicado en la Revista Semergen (2022). También ha desarrollado trabajos en el ámbito de la Historia de la Medicina y fue distinguido con el accésit del Premio de Investigación Histórica “Manuela Soto Foira” de Chiloeches.
La obra premiada, “La sanidad y la beneficencia en Guadalajara en tiempos de guerra”, ofrece un análisis amplio y detallado de la organización sanitaria en la provincia durante la Guerra Civil, partiendo de un punto esencial: cómo era la infraestructura sanitaria antes del estallido del conflicto, tanto en el medio urbano como en el rural. A partir de ahí, el autor se detiene en los primeros compases de la contienda y describe con precisión un aspecto especialmente doloroso: las detenciones, asesinatos y depuraciones laborales que afectaron a numerosos profesionales sanitarios.
El estudio continúa con la organización sanitaria de ambos ejércitos, y con los requisitos exigidos para la incorporación de médicos civiles. Un capítulo especialmente llamativo es el dedicado a los espacios que se habilitaron como hospitales, donde se citan distintos edificios utilizados con fines asistenciales: el Colegio de las Adoratrices, con atención a la labor de la Brigada Internacional checa; el balneario de La Isabela, empleado como centro psiquiátrico; el colegio de las Carmelitas de la Caridad de Pastrana, sede del Hospital Provincial civil; y el Palacio Episcopal de Sigüenza, donde se instaló un hospital del ejército nacional.
Otro eje del trabajo aborda las etapas de evacuación de heridos, explicando cómo variaba la permanencia en los centros según la gravedad, y qué medidas de higiene y profilaxis se aplicaban. También se analizan las enfermedades más prevalentes y sus tratamientos, junto con técnicas médicas novedosas que cobraron protagonismo en la guerra: transfusiones de sangre, el método oclusivo para heridas, la prevención y tratamiento del shock, el estudio de las neurosis de guerra o nuevas aproximaciones a las congelaciones, entre otras. Finalmente, el autor examina el final del conflicto, destacando las enfermedades derivadas, el racionamiento y la represión sufrida por los vencidos, con mención a médicos que fueron víctimas de esa persecución.
