Bronquiolitis, la otra epidemia de la que no se habla
Alfonso Ortigado Matamala
Médico Pediatra
Vocal de Médicos de Hospitales
Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Guadalajara
En los meses de otoño-invierno nos amenaza la “bronquiolitis”, una enfermedad vírica de las vías respiratorias inferiores por la inflamación del “bronquiolo”, la parte más distal y de menos calibre del árbol bronquial. El Virus Respiratorio Sincitial (VRS) es el virus principal de la bronquiolitis (80%) y es especialmente más grave en niños menores de 1 año, afecta al 75% de estos niños y el 20% de ellos requieren ingreso hospitalario por la dificultad respiratoria.
El VRS es muy contagioso tanto por vía aérea como por contacto de fómites (manos que contactan con mocos y saliva del paciente), provocando auténticas epidemias de noviembre a febrero que colapsan los servicios sanitarios (atención primaria, urgencias, planta de hospitalización y UCIs pediátricas). Mención especial requieren los neonatos y lactantes con factores de riesgo (prematuros, cardiopatías congénitas, patología respiratoria o neuromuscular grave), en los cuales una bronquiolitis puede ser una enfermedad potencialmente mortal.
Se trata de un virus ARN esférico y con envoltura que dificulta la creación de una vacuna como en otras enfermedades. Sin embargo, disponemos recientemente de Nirsevimab, un anticuerpo monoclonal que se administra vía intramuscular en campaña estacional a todos los lactantes menores de 6 meses, nacidos desde el 01/04/2025 hasta el 31/03/2026. Esta campaña ha comenzado en octubre 2025, se administra en el hospital tras el nacimiento entre octubre 2025 y marzo 2026, y en Atención Primaria a los niños nacidos antes, entre abril 2025 y octubre 2025. Nirsevimab no es una vacuna en su concepto tradicional. Una vacuna provoca defensas que debe generar la persona a quien se le administra (inmunización activa), pero Nirsevimab son defensas directamente (inmunización pasiva), por lo tanto, actúan nada más ser administradas, pero solo actúan en una campaña estacional, no hay memoria inmunitaria. En los niños con factores de riesgo, son vacunados un segundo año, en una segunda campaña estacional.
Hay que concienciar a la sociedad que el VRS no solo afecta a niños, también a la población adulta donde el cuadro clínico es más leve, pero mucho cuidado con las personas mayores en los cuales puede tener consecuencias graves, especialmente con la coinfección con otros virus (VRS-Gripe). La importante inversión económica que ha realizado el sistema sanitario en Nirsevimab, un producto sanitario de alto coste, ha sido clave para cambiar las temidas epidemias de bronquiolitis.
La campaña de vacunación frente al VRS el año pasado tuvo unas altas tasas de efectividad (90%), sin efectos secundarios y los grandes beneficiados han sido los niños y sus abuelos. Por fin tenemos una herramienta para prevenir la epidemia de bronquiolitis, le epidemia de la que nunca se habla, pero existe. Y no podemos bajar la guardia porque otros virus también pueden crear bronquiolitis y buscan su momento (rinovirus, metapneumovirus, adenovirus, coronavirus, bocavirus, virus influenza y parainfluenza), pero ahí estaremos para hacerles frente.

