Bebidas alcohólicas, embarazo y otras circunstancias

Las bebidas alcohólicas se caracterizan por contener más de un 1% de alcohol o etanol. Se obtienen por la fermentación o destilación de las frutas y cereales, que tienen mayores contenidos en azúcares simples como la fructosa. El proceso de fermentación y de destilación hace que desaparezcan del alimento, prácticamente, todos los contenidos nutritivos y se transforme en una droga que además es tóxica.
Una dosis mínima de alcohol diaria supone un riesgo para el mantenimiento del embarazo y para el desarrollo del feto, de tal manera que el riesgo de aborto depende de la dosis (20 cañas de cerveza, o cantidades equivalentes, semanales suponen un riesgo de aborto de un 80%). Además, pueden aparecer cientos de lesiones que constituyen el Trastorno del Espectro Alcohólico Fetal. En él se incluyen más de 400 alteraciones congénitas; malformaciones de manos, dedos y forma del cráneo, retrasos de audición, de la conducta y del lenguaje… lesiones irreversibles que marcan la capacidad de aprendizaje y de socialización para toda la vida del recién nacido. Los países en los que más beben las embarazadas (Irlanda, Italia, Bielorrusia y África del Sur) también son en los que más se diagnostica el Estigma Alcohólico.
Recientemente también se ha revisado la literatura científica, en todo el mundo, respecto a la cuestión de por qué las embarazadas beben alcohol. Se han encontrado respuestas relacionadas con la presión social del uso cotidiano del alcohol, la idea de que solo dosis altas son perjudiciales para el bebé, e incluso, algunas mujeres creían que era beneficioso para tranquilizarle y para aumentar la lactancia. En otros casos fue la falta de planificación del embarazo o la ya existente dependencia alcohólica. En España el 20% de los embarazos no están planificados, por tanto, la lesión del alcohol sería inevitable en los primeros meses del embarazo, en donde se producen alteraciones anatómicas más graves.
Es decir, estamos ante un problema de falta de información en un contexto cultural en donde se banalizan los daños del alcohol, cuando se sabe de sus riesgos (una de cada 13 mujeres que beben diariamente una cantidad mínima de alcohol tendrá un bebé con lesiones irreversibles).
Suicidio
Otro aspecto a tener en cuenta de las bebidas alcohólicas es su efecto tardío como depresor del cerebro. Estas son de los depresores más potentes conocidos, que unido al efecto desinhibidor y tóxico, se asocia fuertemente al gesto suicida en todo el mundo. En Europa, actualmente, el suicidio es la primera causa de muerte en menores de 29 años. Una revisión reciente de la literatura científica muestra una fuerte asociación de las bebidas alcohólicas y la conducta suicida, de tal manera que se aconseja una prevención eficaz.
Adolescencia
Los adolescentes, por la inmadurez de su cerebro, son especialmente vulnerables. Cuanto más precoz sea el inicio en la bebida y más intensa sea, más daño cerebral se ha observado (pérdida del volumen del cerebro en regiones específicas).
Situación actual
El consumo en España sigue estable, aunque ha disminuido el consumo diario y aumenta el de fin de semana, como en el resto de Europa. Es una adicción tan extendida que penetra transversalmente a todas las clases sociales, etnias, culturas y profesiones. Se ha emborrachado en el último mes el 6.5% de la población. Cuando se pregunta la razón por la que se bebe, la mayoría lo hace por animarse (53%) y por cómo se sienten después de beber (35%). Otros, por sentirse parte de un grupo (13.6%) y además porque creen que es algo saludable (14%).
Estos datos sugieren que la información etiquetando los riesgos, evitar la publicidad y la venta en menores, así como educar a padres y adolescentes, es urgente.
La costumbre de beber alcohol tiene consecuencias dramáticas para la esperanza de una vida saludable de la población.
