La contratación de médicos no especialistas supone un riesgo para el Sistema Nacional de Salud y el sistema MIR
La Organización Médica Colegial (OMC) ha alertado sobre la creciente normalización de la contratación de médicos sin título oficial de especialista para ocupar plazas estructurales en el Sistema Nacional de Salud (SNS), una situación que, según advierte, tiene un impacto negativo tanto en el propio sistema MIR como en el Sistema Nacional de Salud en su conjunto.
España ha construido durante décadas un modelo de excelencia en formación sanitaria especializada, el sistema MIR, reconocido dentro y fuera de nuestras fronteras. Este sistema no es un formalismo burocrático ni un privilegio corporativo, sino una garantía pública de calidad asistencial, seguridad clínica y equidad en el acceso a la profesión. Permitir que funciones propias de especialista sean desempeñadas por profesionales sin la acreditación oficial correspondiente supone, según la OMC, abrir una grieta en los cimientos del sistema sanitario.
El informe presentado en la Asamblea General de la OMC pone de manifiesto que esta práctica no es puntual ni aislada. Se trata de un fenómeno de alcance nacional, con mayor impacto en territorios rurales y de difícil cobertura, aunque presente, en mayor o menor medida, en todas las comunidades autónomas. Lo que comenzó como una medida excepcional está derivando, advierte la corporación médica, en una peligrosa normalización.
Entre las principales consecuencias de esta situación, la OMC destaca que se pone en grave peligro la seguridad del paciente, se desvirtúa y erosiona el modelo MIR, se distorsiona la supervisión de los médicos residentes, se genera un agravio comparativo hacia quienes han superado un exigente proceso selectivo y completado años de formación reglada y se precariza el ejercicio profesional.
La organización recuerda que décadas de planificación insuficiente, jubilaciones masivas, incremento de la demanda asistencial y dificultades para cubrir plazas en zonas rurales han desembocado en soluciones reactivas y cortoplacistas. Sin embargo, insiste en que la urgencia no puede comprometer la seguridad clínica. Por ello, reclama una estrategia estatal coordinada que incluya el incremento planificado de plazas MIR, de acuerdo con las necesidades objetivadas; la mejora de las condiciones laborales y retributivas; incentivos reales para zonas de difícil cobertura; procesos de homologación ágiles y garantistas; y una planificación rigurosa a medio y largo plazo, adaptada a las necesidades de cada comunidad autónoma.
Asimismo, la OMC considera imprescindible derogar las habilitaciones excepcionales introducidas por el Real Decreto-ley 30/2021, concebidas únicamente para un contexto de extraordinaria y urgente necesidad derivado de la pandemia, y que, a su juicio, no pueden convertirse en un mecanismo ordinario para la cobertura estructural de plazas asistenciales. Mantener vigente esta vía excepcional desdibuja los requisitos legales y vulnera los principios de seguridad que deben primar en la atención sanitaria de nuestro país.
La consolidación de esta situación, más allá de la emergencia sanitaria que justificó temporalmente su adopción, implica una irregularidad incompatible con el marco jurídico vigente y compromete la calidad, la seguridad del paciente y la propia arquitectura del sistema MIR.
En este sentido, la corporación médica subraya que la ciudadanía tiene derecho a ser atendida por profesionales con la máxima formación exigible y recalca que la seguridad del paciente no puede convertirse en una variable de ajuste. Defender el modelo MIR, añade, no es corporativismo, sino defender la calidad del sistema sanitario y la confianza de la población.
Finalmente, la Organización Médica Colegial recuerda que el Sistema Nacional de Salud es uno de los mayores logros colectivos de nuestro país y advierte de que rebajar sus estándares formativos no lo fortalece, sino que lo debilita. Por ello, reafirma su compromiso con la legalidad vigente, la excelencia formativa y la defensa inquebrantable de la seguridad del paciente.

