“One Health”: una sola salud
Margarita Parrilla Rubio
Vicepresidenta
Ilustre Colegio Oficial de Médicos
La pandemia de Covid-19 puso de manifiesto la interrelación existente entre la salud animal, la salud humana y el ecosistema. También evidenció la necesidad de establecer un sistema global de vigilancia más integral, capaz de detectar riesgos, prevenir enfermedades y responder de forma coordinada ante posibles emergencias sanitarias.
A partir de este momento, hemos empezado a escuchar con más frecuencia el concepto “One Health”, o “Una sola salud”. Este enfoque reconoce que la salud de las personas está estrechamente relacionada con la salud de los animales y con el estado del medio ambiente. Por ello, resulta primordial la cooperación entre distintas profesiones sanitarias y científicas, como médicos, veterinarios, ecólogos, biólogos, farmacéuticos, profesionales de salud pública y otros especialistas.
Existen varios aspectos a tener en cuenta. En primer lugar, la interrelación. Una parte importante de las enfermedades que afectan al ser humano tiene relación con los animales. Se estima que alrededor del 60% de las enfermedades infecciosas humanas conocidas tienen un origen animal. De ahí la importancia de cuidar la salud animal y de entender su relación directa con la salud humana y con la cadena alimentaria. Los animales domésticos, el ganado y la fauna silvestre forman parte de nuestro entorno y pueden actuar, en determinadas circunstancias, como reservorios o transmisores de enfermedades.
En segundo lugar, el enfoque integrado. Todas las áreas implicadas deben cooperar y trabajar de forma coordinada. Cada sector debe tener en cuenta su relación con los demás para mantener una vigilancia eficiente. La salud humana, la sanidad animal, la seguridad alimentaria y la gestión ambiental no pueden abordarse como compartimentos separados. Un problema detectado en animales puede tener consecuencias en las personas; una alteración ambiental puede favorecer la expansión de vectores; y una enfermedad humana puede estar relacionada con cambios en los ecosistemas o con la producción y consumo de alimentos.
En tercer lugar, la gestión ambiental. La degradación del medio ambiente y el cambio climático impactan negativamente en la aparición y propagación de nuevas enfermedades. La agricultura, la ganadería, el comercio de animales domésticos y salvajes, la urbanización, las industrias extractivas, las alteraciones en las aguas, la deforestación, la invasión de zonas silvestres y los cambios en el clima pueden modificar los ecosistemas y alterar el equilibrio natural. Cuando se destruyen hábitats o cambian las condiciones ambientales, muchas especies animales se desplazan a nuevos territorios.
El trabajo que propone el enfoque “One Health” implica, por tanto, a múltiples sectores y debe desarrollarse a nivel local, nacional y global. La actividad humana y la transformación de los ecosistemas han creado condiciones propicias para la aparición de muchas enfermedades y también para que algunas cambien su lugar de incidencia.
Dentro de este contexto, las zoonosis son enfermedades infecciosas causadas por gérmenes que se propagan entre animales y seres humanos. Algunos ejemplos son el ébola, la gripe aviar o la rabia. También existen enfermedades transmitidas por vectores, como mosquitos, garrapatas o piojos, entre ellas el paludismo, el virus del Nilo Occidental o la fiebre Q.
Otro ámbito importante son las enfermedades de transmisión alimentaria, causadas por la contaminación de los alimentos en cualquier fase de la cadena alimentaria: producción, transporte, preparación o consumo. Entre ellas se encuentran infecciones como la salmonelosis o la listeriosis. Del mismo modo, la salud ambiental tiene una gran importancia: la contaminación del agua puede favorecer infecciones por distintos microorganismos, y la contaminación atmosférica se relaciona con enfermedades respiratorias y con el agravamiento de patologías pulmonares crónicas.
El panorama es mundial, nacional y local, y todos debemos afrontar los retos que supone una salud global y única, también conocida como salud planetaria. “One Health” nos recuerda que cuidar la salud humana implica también cuidar la salud animal, proteger los ecosistemas y actuar con responsabilidad sobre el entorno en el que vivimos.

