Psoriasis
Dr. José María Brihuega Rodríguez
Vicesecretario del ICOMGY y Médico de Familia
La psoriasis es un trastorno inflamatorio crónico que afecta a la piel, evoluciona en brotes y puede asociarse a afectación articular y a otras enfermedades. La inflamación se manifiesta en la piel en forma de manchas rojas cubiertas de escamas blancas. En esas zonas, llamadas placas, la piel aumenta de grosor.
Se trata de una enfermedad crónica. Los períodos en los que aparecen las lesiones se conocen como brotes. Que las manchas desaparezcan no significa que la psoriasis se haya curado, ya que esta desaparición es temporal. La inflamación puede afectar a las uñas (psoriasis ungueal), así como a las articulaciones y a las inserciones tendinosas (artritis psoriásica).
Por otro lado, las personas con psoriasis tienen más probabilidades de padecer otras enfermedades, como la diabetes y las enfermedades cardiovasculares. Por ello, la detección temprana y el tratamiento adecuado de estas enfermedades por parte del médico es importante para prevenir su evolución.
Esta enfermedad puede repercutir de forma importante en la vida cotidiana, tanto en la esfera física como psicológica. Su prevalencia es de aproximadamente el 2,5% en Europa occidental, sin diferencias significativas entre hombres y mujeres, y no es contagiosa.
La causa exacta se desconoce. Lo que sí se sabe es que la genética juega un papel importante. También puede ser desencadenada por traumatismos leves, quemaduras solares, infecciones, fármacos sistémicos y el estrés.
En cuanto al diagnóstico, la presentación de la psoriasis en placas es bastante característica, por lo que lo más probable es que el médico la identifique mediante la exploración de la piel. Sin embargo, cuando las lesiones no son las típicas o existen dudas, se toma una muestra de piel y se analiza (biopsia) para confirmar el diagnóstico.
El tipo más frecuente es la psoriasis en placas: 9 de cada 10 personas con psoriasis presentan este tipo. Las localizaciones más habituales son los codos, las rodillas, el cuero cabelludo y la parte inferior de la espalda. Generalmente es simétrica, es decir, si hay lesiones en un codo, también habrá en el otro. Otras zonas que pueden verse afectadas son las uñas, los pliegues, las palmas de las manos y las plantas de los pies.
Aparte de la psoriasis en placas, existen otros tipos. La psoriasis en gotas (psoriasis guttata) es la más frecuente en la infancia. Suele aparecer en el tronco y en la raíz de los brazos y las piernas, aunque puede afectar a cualquier parte del cuerpo. La piel se cubre de puntos y pequeñas placas de entre 2 y 15 mm, que recuerdan a gotas, con escamas más finas que las de la psoriasis en placas. Es característico que aparezca tras una infección, con frecuencia de garganta.
En el caso de la psoriasis pustulosa, en lugar de placas aparecen pústulas (ampollas llenas de un líquido blanco o amarillento), que pueden localizarse en una zona concreta de la piel o extenderse por todo el cuerpo, y pueden acompañarse de fiebre y malestar general.
La psoriasis eritrodérmica es el tipo más grave de psoriasis, aunque es muy poco frecuente. Afecta a toda o casi toda la superficie cutánea, que se vuelve roja, se descama y se desprende en láminas. Además, suele acompañarse de fiebre y mal estado general.
Se estima que 7 de cada 10 personas con psoriasis presentan al menos otra enfermedad asociada, como la diabetes, la hipertensión arterial o el hígado graso. Asimismo, se ha observado una correlación entre la psoriasis y diversas enfermedades autoinmunes, como la alopecia areata, la celiaquía, la esclerosis sistémica, la enfermedad de Crohn, la colitis ulcerosa y el vitíligo.
Para su diagnóstico, no suelen ser necesarias otras pruebas complementarias además de la exploración clínica. Los análisis de sangre y las pruebas de imagen, como las radiografías, solo se realizan si se sospecha alguna complicación, como la artritis psoriásica.
El tratamiento disponible tiene como objetivo controlar los signos y los síntomas de la enfermedad. Existen diferentes opciones terapéuticas para la psoriasis, como los tratamientos tópicos, la fototerapia con luz ultravioleta y los medicamentos sistémicos.

